martes, 31 de mayo de 2011

producto 9 JUL

NARRACIÓN REAL
El comercio de especias hasta la Edad Media
En la Edad Media existían caravanas que  traían hacia occidente el clavo,  la pimienta de la India, la canela y la nuez moscada de las Islas Molucas o el jengibre de China. Este comercio  de especias estaba en manos de los árabes que las compraban en la India y las transportaban hasta los puertos del Mediterráneo oriental donde se las revendían a comerciantes italianos que iniciaban su distribución por Europa.
El negocio tenía tales dimensiones que los árabes procuraron mantener siempre a los comerciantes europeos fuera de sus rutas comerciales, para evitar cualquier tipo de competencia. A su vez los comerciantes italianos mantenían el monopolio de las especias.
Las complicaciones de la ruta desde Asia, ya fuera por tierra puesto que había que atravesar desiertos, montañas y altas mesetas llenas de peligros, o por mar, pero en este caso se tenían que navegar enormes distancias, enfrentar fuertes  tifones, encontrarse con  piratas y la mayoría de los barcos de ese tiempo eran pocos seguros.  Los  árabes elevaban el precio de las especias, que pasaban además por muchas manos y en cada paso elevaban sus precios cada vez más hasta llegar a los consumidores europeos. Para hacerse una idea de la cotización de estos productos puede decirse que en la Edad Media un pequeño saco de pimienta valía lo que el salario de un trabajador durante toda su vida. La pimienta se contaba grano a grano y llegó a utilizarse en ocasiones como moneda o forma de pago. Todas estas complicaciones y limitaciones orillaron a los portugueses y  Españoles a explorar  nuevas rutas para seguir comercializando.

Entre los viajeros que aprovecharon la apertura de caminos destaca la figura de Marco Polo, quien acompañado por su padre y su tío  emprendió un largo y peligroso viaje desde el extremo oriental del Mediterráneo hasta China. En China los Polo estuvieron al servicio del Khan y durante años recorrieron enormes distancias a las que hay que sumar su complejo viaje de vuelta. Marco Polo consiguió llegar a Venecia y años después se convirtió en prisionero de guerra. Durante su estancia en la cárcel dictaría sus recuerdos del viaje que se convertirían en un relato conocido como Libro de las maravillas del mundo, sin duda el libro de viajes más fascinante de la historia europea pues aporta los únicos datos fiables de la geografía del extremo oriente para los europeos durante más de doscientos años, con descripciones como las de los diferentes territorios chinos, el sudeste asiático, Japón... Si bien incluye en sus descripciones pasajes llenos de exageraciones e inexactitudes , su libro servirá para difundir por toda Europa una visión de una Asia exótica y llena de riquezas (oro, plata, seda, perlas...) y maravillas, pues Marco Polo describirá la utilización del papel moneda o del carbón mineral por los chinos. Los nombres utilizados por Marco Polo, como Catay para referirse a China, o Cipango para Japón, se convertirán en nombres míticos para la imaginación de los europeos y la codicia de comerciantes y mercaderes.

NARRACIÓN FICTICIA
Explorando nuevas rutas
A mediados de los siglos  xv  el comercio era la actividad principal , se comercializaba principalmente la nuez y la pimienta, esta ultima era utilizada en algunas ocasiones como moneda; pero en ese entonces existía un grupo que se había apoderado totalmente del comercio entre Europa y Oriente, este grupo ambicioso y malvado eran los  turcos,  quienes se adueñaron de vías marítimas y revendían la mercancía sin dar oportunidad a que otro grupo les hiciera la competencia, y  una vez que conquisto Constantinopla cerro la ruta principal, la cuál era la más corta y segura.                     
Al encontrarse cerrada la ruta principal, los españoles y portugueses pensaron en buscar nuevas rutas de acceso a  Oriente, ya fuera  por tierra o agua, pues si se quedaban sin hacer nada su país moriría de hambre. Así que se aventuraron primeramente por tierra pero durante su recorrido  tuvieron que atravesar  desiertos y  mucha de su gente murió de sed, otros fueron atacados por leones o animales feroces que se encontraban en las altas montañas y nunca regresaron o llegaron a su destino; así que su segunda opción fue navegar los mares, otra decisión, que también tenía sus riesgos,  pues los barcos, carabelas, galeones o carracas  de antes no contaban con mucha tecnología y la mayoría de las embarcaciones eran pequeñas y lentas, además muchas de las embarcaciones se perdían pues durante el día los marinos se guiaban con el sol y en la noche observaban las estrellas, hasta que un buen día los españoles conocieron la brújula, un invento chino que les ayudaba a ubicarse en el mar y  guiar su camino. Otra complicación era que mientras estaban navegando  podían encontrarse con los malvados piratas y empezar una lucha sangrienta, pues estas personas se dedicaban a robar las embarcaciones poco seguras. Pero ni modo de alguna forma tenían que seguir  comercializando, así que los reyes de Portugal y España ordenaron explorar dos nuevas rutas para llegar a Oriente. Un grupo de marinos navego por toda la costa del continente africano y lo rodeo por el sur, otro grupo se fue hacia el Oeste y cruzo el océano Atlántico.  Durante esos viajes cuentan los marinos que pudieron ver paisajes maravillosos y observar los animales marinos más extraños y raros que pudieron imaginar, también se enfrentaron a  fuertes ráfagas de viento y a  un mar enfurecido, sin olvidar las victorias contra los desalmados piratas, todo esto lo tuvieron que repetir por más de 60 años tiempo que tardaron los portugueses en llegar al extremo sur de África, logro que estuvo a cargo del navegante Bartolomé Díaz.
Los españoles, en tanto, optaron por la expedición hacia el Oeste lo que significaba atravesar el Océano Atlántico pero esa,  es otra historia…
                                                                                                                                       Julka

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